Biografia de Andy García
Programador web e informático vocacional con +40 años programando, +30 diseñando webs y +20 con WordPress. Consultor y docente de marketing digital, IA, Diseño Web WordPress, SEO onpage y eCommerce.
El niño que soñaba con ser Astronauta
Con 7 años, Andy García quería ser astronauta. Miraba al cielo desde Málaga buscando estrellas, pero las luces de la ciudad las apagaban. Y la NASA no le devolvía las llamadas.
Con 8 años le regalaron una batería de coche usada. Empezó a desmontar juguetes para sacarles bombillas, motores y cualquier pieza útil, y con eso construía circuitos eléctricos. Algunos funcionaban. Otros no. Pero la curiosidad por entender cómo funcionan las cosas por dentro ya estaba ahí, y no se ha ido nunca.
Con 9 años descubrió la informática y tuvo una revelación: se podían crear ‘cosas‘ usando ‘palabras‘ en una pantalla, aunque aún tenía que comprar un ordenador. Mientras tanto, Andy dedicaba su ingenio a observar el funcionamiento de las máquinas tragaperras y recreativas. No le interesaba tanto jugar como entender sus mecanismos. Esa curiosidad, además, le sirvió para conseguir el dinero que necesitaba para su primer ordenador.
Con 10 años —y un pequeño préstamo de su madre para cubrir lo que faltaba— compró un Spectrum Plus. Mientras España gritaba goles en el Mundial de Naranjito en 1982, Andy tecleaba sus primeras líneas de código BASIC. Sin academia, sin profesor, sin Internet. Solo un manual en inglés y el diccionario del colegio.
Andy aprendió a programar de forma autodidacta, siendo un niño, con las únicas herramientas que tenía a mano, además de mucha curiosidad.
El adolescente que publicaba en revistas nacionales
Durante la adolescencia, Andy publicaba código BASIC de forma habitual en Microhobby, la revista de referencia del Spectrum en España. Un chaval de Málaga, colaborador fijo de una revista nacional de informática.
Uno de sus proyectos de entonces fue un programa que combinaba estadísticas deportivas con puro azar para rellenar boletos de quinielas de forma automática y poderlos validar, gracias a una ruidosa impresora matricial.
A principio de los 90, mientras hojeaba El Anunciador —un periódico local de anuncios clasificados donde él mismo publicaba anuncios— vio que la academia AUTESEL había retado a encontrar 3 errores ocultos en un código fuente. Andy se presentó allí y le dijo al encargado: «¿Te digo solo los 3 que has puesto tú, o te digo los 6 que he encontrado yo?».
Salió el subdirector a recibirle en persona, le entregó como premio un libro de COBOL y le enseñó una sofisticada calculadora científica programable que acababa de comprar, pidiéndole que se la llevara unos días para cacharrear. Esa misma capacidad para detectar fallos donde otros no llegan es la que hoy aplica para auditar y depurar arquitecturas complejas en WordPress y WooCommerce.
De aquella visita salió algo valioso: le informaron de unos cursos gratuitos de informática subvencionados por el INEM. Fue la primera vez que Andy tocó un PC con MS-DOS y AutoCAD.
Al terminar aquel curso de CAD, con la ayuda de su padre —que puso el 50% del dinero— se compró su primer PC: un clónico 286 equipado con 1 MB de RAM y un disco duro de 20 MB. Aquella mole de carcasa beige, que ‘tragaba’ disquetes de 3,5 pulgadas, se convirtió en su puerta de entrada a la informática profesional.
La curiosidad y la impaciencia como motores de empuje
Con aquel PC llegó un módem. Y con el módem llegaron las BBS y después Ibertex, durante la primera mitad de los años 90.
Las BBS (Bulletin Board Systems) e Ibertex fueron redes de comunicación anteriores a Internet. Conectarse requería un módem, una línea telefónica y muchas ganas de explorar.
Mientras la mayoría en Málaga llamaba por teléfono a El Anunciador para dictar sus anuncios, Andy programó el envío automático de los suyos por fax.
Quería estudiar informática en Formación Profesional, pero en Málaga no existía en primer grado. Cursó FP1 de Electrónica y luego FP2 de Informática, que terminó con notable alto. Pero la impaciencia le podía: simultaneaba los estudios con diversos cursos de informática: diseño asistido, bases de datos, ofimática, programación avanzada…
Tras FP2 comenzó Ingeniería Informática en la Universidad de Málaga, pero los contenidos no iban al ritmo de la realidad laboral. Estábamos en plena euforia de las punto com, las ofertas de trabajo se acumulaban y Andy acabó abandonando la carrera. Oficialmente. Porque en la práctica, no ha dejado de formarse ni un solo día.
El profesor que no buscaba alumnos, pero le encontraron
La docencia apareció de forma natural. Tan natural que fueron sus propios compañeros de FP2, a finales de los 90, quienes le pidieron que les diera clases en verano para aprobar en septiembre. No encontraban a nadie que dominara la materia y la explicara tan bien.
Con el cambio de siglo, vinieron las clases particulares a empresarios. Entre sus alumnos, un médico muy reconocido en Málaga cuya empresa, hoy dirigida por su hija, sigue confiando en Andy desde entonces. También formó al equipo de la asociación malagueña AESDIMA, donde su alumno más aventajado fue el presidente: un señor de 80 años que pillaba los conceptos al vuelo.
Entre 2011 y 2017, organizó eventos y congresos de marketing digital y tecnología, como #ActitudSocial en la Diputación de Málaga. Allí le conocieron desde Andalucía Lab, la aceleradora turística de Marbella, donde impartió cursos de WordPress y WooCommerce, además de participar como docente en el Máster en Gestión de Marketing Digital de WindUp. Desde 2018 sigue disponible para formación personalizada a empresarios y profesionales que lo soliciten.
En una ocasión tuvieron que tirar un tabique para unir dos aulas de 20-25 alumnos hasta duplicar su capacidad a 40-50 alumnos. En total han sido +200 alumnos solo en Andalucía Lab y muchos más a lo largo de toda su trayectoria.
De la vieja escuela a la Inteligencia Artificial
La docencia nunca ha sido una actividad secundaria, sino paralela. Y mientras formaba a cientos de alumnos, su carrera como desarrollador web avanzaba al mismo ritmo.
En 1995 cobró por su primera web, desarrollada para la inmobiliaria Casa & Home de Málaga, cuando la mayoría de empresas españolas aún no conocían el potencial de Internet.
A finales de los 90, Andy hacía SEO (en Altavista, Terra, Yahoo, Ozu, etc…) antes de que el SEO tuviera nombre.
En 1999 registró andy21.com y comenzó como Webmaster en una inmobiliaria de Marbella. El mismo impulso de siempre: compaginar el trabajo con proyectos propios, explorar lo que otros aún no veían.
En 2009, en paralelo a su actividad docente y profesional, nació letranif.com, una suite de calculadoras financieras y fiscales de uso público que hoy genera un tráfico considerable.
En 2014 fundó Inmokia para ofrecer desarrollo web al sector inmobiliario. El mercado aún no estaba preparado, pero Andy aprovechó para estudiar fiscalidad, derecho y herramientas inmobiliarias. Conocimientos que hoy aplica de forma privada a sus propias inversiones inmobiliarias.
En 2015 nació catastro.info, un portal público que permite consultar datos catastrales de todas las propiedades de España a través de la API oficial del Catastro, aunque las herramientas más avanzadas están reservadas para uso propio.
Esa misma inquietud que le llevaba a destripar juguetes a los 8 años es la que hoy aplica como autónomo a la compleja arquitectura web de la armería policial Sector 112 o la Policlínica del Doctor Sáenz de Santamaría.
El proyecto de quinielas de la adolescencia ha sido resuelto casi cuatro décadas después con inteligencia artificial y cientos de millones de simulaciones reales con dinero ficticio. Conclusión: no existe un sistema ganador. Problema resuelto.
Del mismo modo que descifró un manual de BASIC en inglés sin Internet ni profesores, hoy Andy disecciona los algoritmos de la Inteligencia Artificial con esa misma mentalidad autodidacta, integrándolos en plataformas WordPress, WooCommerce y proyectos SEO de alto tráfico.
Cientos de proyectos. Cientos de alumnos. Las herramientas cambian, pero el motor sigue siendo el mismo: entender cómo funcionan las cosas y construir algo mejor con lo que encuentra dentro.









