Las sustancias depresivas, como los barbitúricos, las benzodiazepinas, el
alcohol y las methaqualona, provocan dificultad al hablar, desorientación,
tambaleo al caminar y embriaguez.
Alcohol:
El alcohol es la droga depresora más comúnmente usada. También es de la que
más se abusa.
En el corto plazo el consumo de alcohol produce generalmente estados
eufóricos, junto con la supresión de las tensiones internas y de las
inhibiciones. Con dosis mayores de produce ansiedad: dificultades en la elocución y en la
motricidad; doble visión (diplopía); problemas de concentración y fallas en
la memoria, somnolencia y malestar general. En muchas personas la pérdida del autocontrol suscita agresividad y
violencia.
Barbitúricos:
Son otros sedantes de los cuales también se abusa. Se trata de comprimidos y
cápsulas utilizados en la medicina desde principios de siglo para curar
insomnio, tensión y ansiedad, o como anticonvulsivantes. En dosis eficaz
reducen la tensión nerviosa y la muscular, y ayudan a conciliar el sueño. El
uso prolongado provoca a menudo enfermedades graves tales como anemia y
hepatitis.
Tranquilizantes:
Se usan frecuentemente en la medicina, a causa de sus efectos sedantes. Una
dosis efectiva disminuye las reacciones emocionales y la ansiedad sin
perturbar la percepción, el pensamiento o la conducta. En dosis más elevadas
provocan náuseas, aturdimiento, disminución de la coordinación motriz y
pérdida del equilibrio.
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